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domingo, 19 de julio de 2009

Sombra X

Le decía que los seres y las cosas tienen vestimenta de luz. (...) Entre los prisioneros del patio y las mujeres de las rocas debía de haber hilos de luz que cruzaban tendidos por encima del muro, hilos invisibles que no obstante transmitían el color de las prendas y el ajuar de la memoria. Y más aún, una pasarela hecha de
cordajes luminosos y sensoriales. El guardia imaginó que, en su quietud, los prisioneros y las mujeres de los peñascos estaban haciendo el amor y que era el vendaval de sus dedos el que agitaba las faldas y las melenas.

Rivas- El lápiz del carpintero

viernes, 12 de junio de 2009

Mariposa XIII

Sueño con la primera cereza del verano.

Manuel Rivas

miércoles, 3 de junio de 2009

Mariposa IV

Petals


Ojeras de noche de bodas- Manuel Rivas

martes, 26 de mayo de 2009

Sombra XVI

Su sentido práctico era tan accentuado que lo llevaba a confundir sus conclusiones, incluso las que eran falsas, con el orden natural de la vida.

Rivas- El lápiz del carpintero

lunes, 25 de mayo de 2009

Sombra XV

Si yo fuese poeta, y quién me diese serlo, hablaría de un copo de nieve. No hay dos iguales. Y se van desvaneciendo en su existencia, al brillo del sol, como si dijesen: ¡Qué aburrimiento, la inmortalidad!

Rivas- El lápiz del carpintero

sábado, 23 de mayo de 2009

Sol XIII

Por las calles vagaba una luz de resaca, una melancolía de basura pobre, tras una noche de acordeones en la ría.

El lápiz del carpintero- Manuel Rivas

jueves, 21 de mayo de 2009

Sombra XII

El niño pensó que, en el fondo, el reloj tenía razón y que aquella avería enterna era una determinación realista. También a él le gustaría quedarse parado, pero no en las diez menos cinco sino cuatro horas antes, justo cuando su padre lo despertaba en la casucha en que vivían en Eirís. Fuese invierno o verano, una nuble de niebla se aposentaba en aquel lugar, una humedad compacta que parecía ir encogiendo la casa año tras año, combando el tejado, abriendo grietas en las paredes. El niño estaba seguro de que, por la noche, uno de sus tenáculos bajaba por la chimenea y se fijaba con sus grandes ventosas, dejando aquellas manchas circulares como imagen es de cráteres en un planeta gris. EL primer paisaje del despertar.

Rivas- El lápiz del carpintero

miércoles, 20 de mayo de 2009

Sombra IX

El pintor quería retratar las heridas invisibles de la existencia

Manuel Rivas- El lápiz del carpintero

jueves, 14 de mayo de 2009

Sombra III

Yo sabía que había gente, mucha gente, bailando y enamorándose entre la niebla. Tocaba para ellos. No los veía. Sólo la veía a ella, cada vez más cerca

Un saxo en la niebla- Manuel Rivas

miércoles, 13 de mayo de 2009

Sombra II



Y te acerques a la mesa del rincón
y con la jarra derrames mariposas de luz...

La lechera de Vermeer- Manuel Rivas

martes, 12 de mayo de 2009

Sombra I

Saludamos como héroes que resucitan a los muertos. Me crecía. El pecho se me llenaba de aire. Pero, de repente, comprendí. Nosotros éramos algo realmente importante, el centro del mundo. Y volví a encogerme como un caracol. Me temblaban las piernas. El maletín del saxo me pesaba como robado a un mendigo. Me sentía un farsante.

Un saxo en la niebla- Manuel Rivas

lunes, 27 de abril de 2009

Sol VI

En realidad, lo sigue a todas partes porque nunca le ha oido quejarse

Manuel Rivas- Los libros arden mal